The Perfect Neighbor (2025)

Recomendaciones:
- Do Not Split (2020): Una crónica visual sobre las protestas en Hong Kong en 2019. Al igual que The Perfect Neighbor, trabaja con imágenes reales, sin artificios, para mostrar cómo lo aparentemente pacífico puede estallar. Si te impactó la forma de documentar el conflicto vecinal en Florida, este documental te mostrará otro tipo de “vecindad” global, tensión ciudadana y cámara al hombro.
- Athlete A (2020): Una investigación periodística que desenmaraña el escándalo de abuso en la gimnasia estadounidense. Aunque diferente en forma y tema, comparte con The Perfect Neighbor el enfoque en cómo sistemas supuestamente seguros ocultan la violencia. Ideal para quienes buscan documentales de conflicto, impunidad y poder institucional.
- Fire of Love (2022): Una aproximación más poética al riesgo y la obsesión humana: la historia de los vulcanólogos Katia y Maurice Krafft. Aunque no trata de violencia social, retiene la misma tensión visual, la construcción desde imágenes y la sensación de presenciar lo inevitable que vive The Perfect Neighbor. Una pausa distinta, pero igual de absorbente.
- The Central Park Five (2012): Una reconstrucción histórica del caso de los cinco jóvenes negros acusados injustamente de agresión en Nueva York. Aquí se ve cómo la justicia puede errar de modo sistemático, y cómo los medios y la raza juegan un papel explosivo. Parece el espejo colectivo del caso específico tratado en The Perfect Neighbor.
(Posibles spoilers a partir de aquí)
“La vecina perfecta”: cuando el racismo se esconde tras las leyes de autodefensa
Cada cierto tiempo, aparece un documental que no solo muestra una historia real, sino que también nos obliga a mirar de frente los mecanismos sociales que la hicieron posible. Ese es el caso de La vecina perfecta (The Perfect Neighbor), el nuevo documental de Netflix dirigido por Geeta Gandbhir, que tras su paso por el Festival de Sundance 2025 se ha convertido en una de las películas más comentadas del año.
Una tragedia que sacudió a Florida
La historia que relata La vecina perfecta ocurrió el 2 de junio de 2023 en Ocala, Florida, y comenzó, como tantas tragedias, con un conflicto vecinal aparentemente pequeño. Durante más de un año, Ajike “A.J.” Owens, una madre negra de 35 años y con cuatro hijos, sufrió el acoso constante de su vecina blanca, Susan Lorincz. Todo empezó por una disputa sobre los niños de Owens jugando en una zona verde cercana a la casa de Lorincz, quien insistía en que era “su propiedad”.
Con el tiempo, las quejas se convirtieron en insultos raciales, gritos y amenazas. Según los testimonios recogidos por la policía, Lorincz llegó a llamar a los hijos de Owens “esclavos” y a usar la palabra prohibida que durante siglos ha simbolizado el odio racial en Estados Unidos.
El 2 de junio, cuando Ajike decidió enfrentarse a su vecina para poner fin al acoso, Lorincz disparó una bala a través de la puerta cerrada de su casa. El disparo la alcanzó en el pecho. Uno de sus hijos estaba junto a ella.
Una crítica a las instituciones y al uso del miedo
Lo que hace tan poderoso este documental no es solo la historia en sí, sino cómo está contada. Geeta Gandbhir utiliza dos años de grabaciones de cámaras policiales (las conocidas body-cams) para reconstruir lo ocurrido. Lo que vemos no son dramatizaciones, sino la realidad filtrada a través de los propios ojos del sistema: los agentes, los informes, las omisiones.
El resultado es inquietante. A lo largo del metraje, la policía aparece una y otra vez en la escena, respondiendo a las llamadas de Lorincz. Pero cuando llega el momento crucial, el disparo, no hay cámaras, no hay testigos, no hay protección. La directora invierte así el sentido de la vigilancia: las imágenes que deberían garantizar seguridad se convierten en la prueba de un fracaso institucional.
El título del documental, The Perfect Neighbor, proviene de la propia Lorincz, que en una ocasión se definió ante un oficial como “una persona tranquila, que trabaja desde casa, como la vecina perfecta”. Un autorretrato que, visto desde el presente, hiela la sangre.
Las leyes que convierten el miedo en justificación
Uno de los aspectos más interesantes del documental es cómo se adentra en las llamadas leyes “Stand Your Ground”, vigentes en Florida. Estas leyes permiten el uso de la fuerza letal si la persona que dispara asegura haber sentido miedo. En la práctica, se han convertido en un arma legal que protege a los agresores blancos en situaciones donde las víctimas son personas negras o racializadas.
Lorincz alegó que disparó por miedo a ser atacada, pero ni las pruebas ni los testigos confirmaron esa versión. Finalmente, fue declarada culpable de homicidio involuntario y sentenciada a 25 años de prisión en noviembre de 2024.
Sin embargo, el documental deja claro que la verdadera lucha va más allá de una condena: es la lucha por cambiar un sistema legal que sigue normalizando la violencia bajo el disfraz del “miedo”.
Un acto de memoria y de reparación
Geeta Gandbhir no se acercó a esta historia desde la distancia. Ajike Owens era amiga cercana de su cuñada y la película se convirtió para ella en una forma de transformar el duelo en algo que pudiera tener un propósito. Como dice la propia directora, su objetivo no era solo contar una historia dolorosa, sino visibilizar las vidas que estas leyes ponen en peligro, especialmente las de las personas negras en Estados Unidos.
La madre de Ajike, Pamela Dias, participó activamente en la producción y resumió el sentido del documental con una frase que resuena después de los créditos:
|“El mundo necesita ver lo que le pasó a mi bebé.”
Un retrato del racismo contemporáneo
La vecina perfecta no se limita a narrar un crimen. Es una crónica visual del racismo estructural: cómo las instituciones miran hacia otro lado, cómo las leyes se diseñan para proteger a unos y castigar a otros, y cómo el miedo se convierte en excusa moral para justificar la violencia.
El documental es duro, sí, pero también necesario. Nos recuerda que detrás de cada titular hay una vida, una familia, una comunidad que lucha por justicia. Y, sobre todo, que incluso las historias más desgarradoras pueden ser un punto de partida para el cambio.